buzón

Anécdotas de la política española, cuando los Reyes Católicos nombraron un Putero Mayor en Málaga

9788420689043

Sí, así se llamaba el cargo administrativo que recibió el caracense Alonso Yáñez Fajardo por designación de los  mismísimos Reyes Católicos. Isabel de Castilla y Fernando de Aragón ya tenían clara la necesidad de regular la profesión más antigua del mundo. El Reino de Granada había caído en manos de la Cristiandad y se debía afrontar con rectitud y caridad católica la ardua tarea de gestionar las prácticas fornicatorias de los súbditos, conquistados y conquistadores, de los territorios a reunificar. El Putero Mayor ejerció desde la ciudad de Málaga.

Según leemos en La Opinión, el encargo recibido por Yañez Fajardo, pese a lo que pueda parecernos a los ciudadanos y las ciudadanas del siglo XXI, era una perita en dulce.  Por las manos del Putero Mayor (existían puteros menores, encargados de mancebías concretas) pasaban los diezmos de las casas de prostitución. Una pasta gansa. Yañez Fajardo, desvela el escritor Diego Ceano en su libro Historias antiguas de putas, puteros y puterías en Málaga , como buen político, vio claro que la formas de aumentar el ingreso de Maravedíes, era la de recortar en gastos y aumentar los ingresos.

En un artículo de Alfonso Vázquez  este relata que «Don Alonso cobraba por las boticas o habitaciones de las mujeres públicas, además de la comida, un día pescado y por lo menos otro carne«.  Al de Guadalajara se le ocurrió además el subcontratar a algunas de las putas para que trabajasen como camareras en mesones. Entre los gastos que el delegado real debía afrontar, estaba la atención médica para las meretrices y el darles un lugar donde ejercer.

En esto último parece que no se esmeró demasiado Don Alonso ya que el Cabildo de Málaga, se molestó por el emplazamiento de algunos de aquellos negocios (en ocasiones, demasiado cerca de las iglesias) y por sus condiciones (digámoslo de forma suave) poco habitables. Para paliar esto se creó una normativa que obligaba a los locales de amancebamiento a que, en cada habitación de las prostitutas, cupieran dos bancos, una cama y un arcón. Además, las mujeres debían contar con dos colchones, dos sábanas, una almohada y una manta.

Existían, sin embargo, algunas féminas que se decidían a ejercer por  libre, las llamadas mujeres enamoradas, que colocaban en las puertas de sus casas unas ramas verdes, para diferenciarlas de las casas honradas. De allí surgió el término ‘ramera‘ como sinónimo de prostituta.  Estas pobres eran consideradas las suertudas de la profesión. En el escalafón más bajo se encontraban las arrabaleras, que trabajaban en los arrabales y eran las más baratas.

Al morir Alonso, su viuda Doña Leonor decidió abrir en la Calle de las Cinco Bolas, una casa de arrepentidas, donde dio cobijo a 13 ex-prostitutas,  algo que disgustó a su hijo Diego, heredero del cargo de Putero Mayor.

Se puede recorrer una ruta por la Málaga lumi que recorre varios de aquellos lupanares legales, desde la Plaza de la Constitución a la la calle (el nombre lo dice todo) Camas.

IMG_4869

Grandes traidores en la historia de España: El coronel Segismundo Casado

Actualidad_374723957_114217546_640x854

Traidores en todas partes los hay y aunque la victoria del bando sublevado era inminente, el golpe definitivo a la Segunda República durante la Guerra Civil llegó desde dentro. El 5 de marzo de 1939 el coronel Segismundo Casado, que llevaba semanas en estrecho contacto con los agentes del Estado Mayor de Franco, se rebeló en Madrid contra el Gobierno de Juan Negrín y creó un Consejo Nacional de Defensa (CND).

Casado le hizo el juego sucio al futuro dictador y su golpe contribuyó a la tragedia definitiva republicana. Según el historiador Paul Preston, este coronel “conspiró para que Negrín no llevase a cabo su proyecto de evacuación porque pensaba que Franco iba a tener clemencia con los vencidos, y ese fue su error, porque como se sabe Franco llevó a cabo una fuerte represión”. El felón de la Segunda República.

Anécdotas de la política española, el Monarca más poderoso, Carlos I, nació en un retrete

210px-CharlesVtit

Gante. 23 de febrero de 1500. Aquella noche había fiesta en el Palacio Prinsenhof. El embarazo de la Archiduquesa Doña Juana estaba ya muy avanzado, pero aquella joven Infanta española de 21 años era demasiado celosa como para dejar solo a su atractivo marido, el Archiduque Felipe de Austria, e irse a descansar.

Cuenta la tradición que, ya en la madrugada del 24, Juana sintió unos dolores en el vientre, por lo que acudió a una letrina de palacio sin sospechar que había llegado el momento del parto. En aquella época, los nacimientos en la Familia Real castellana tenían que ser presenciados por numerosos testigos que identificaran reglamentariamente al recién nacido y evitaran cualquier duda sobre la legitimidad del futuro Heredero, según explican los doctores Antonio Garrido-Lestache y Antonio Manuel Moral Roncal, autores de una minuciosa investigación sobre «La identificación de los recién nacidos en la Casa Real española».

La madre de Juana, la Reina Isabel la Católica, también tuvo que someterse a ese ceremonial y trajo al mundo a sus hijos ante varios nobles, caballeros y regidores, aunque procuró proteger su pudor: «La Reina cumplió con su obligación con la condición de que su cara fuese cubierta con un velo, con lo cual no sólo ocultaba su vergüenza, sino también el que nadie pudiese detectar en ella un rictus de dolor y sufrimiento», afirman los especialistas.

Cuando Juana descubrió la verdadera naturaleza de sus dolores, ya debía ser demasiado tarde para avisar a nadie, ni siquiera a una doncella. Sola y en ese lugar sórdido, trajo al mundo a su segundo hijo, Carlos, que años después se convertiría en uno de los Monarcas más poderosos de la historia: fue Rey de España, cuando España integraba también las Indias, Nápoles, Sicilia, Rosellón y la Cerdaña, y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Anécdotas de la política española “Es puta, pero pía”: Isabel II, la reina ninfómana”

la-reina-espanola-cuya-sexualidad-desatada-casi-nos-lleva-al-abismo

Fue la primera monarca plenamente constitucional de la Historia de España, pero la figura de Isabel II ha estado asociada desde siempre a multitud de tópicos denigrantes sobre su personalidad. Caracterizada como una mujer caprichosa y débil por unos y definida como una gobernante eficaz por otros a pesar de las argucias de palacio, la reina estuvo condicionada por su género desde el nacimiento. “Un heredero, aunque hembra”: ese fue el comentario más escuchado en la Corte al nacer la primogénita de Fernando VII y María Cristina de Borbón el 10 de octubre de 1830.

Isabel II fue manipulada por su madre, obligada a un matrimonio sin sentido con su primo, el infante Francisco de Asís de Borbón -el día del matrimonio le dijo a un diplomático: “Qué voy a decir de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su camisa más bordados que yo en la mía”-, e instrumentalizada por una serie de políticos sin escrúpulos que la manejaban a su antojo. Pero si algo ha trascendido especialmente de la reina española han sido sus líos amorosos, convertidos en cuestión de Estado.

“Es puta, pero pía”. Se dice que esas fueron las palabras reales utilizadas por el papa Pío IX para definir a Isabel II momentos antes de concederle la Rosa de Oro de la cristiandad. Su recua de amantes, especialmente el general Francisco Serrano, le granjeó fama de ninfómana. Así la describen todas las crónicas de la época, como una mujer con un apetito sexual insaciable, que invitaba a su lecho a cualquiera y como una monarca a la que le interesaba más el placer que el poder.

Sin embargo, algunos historiadores como Isabel Burdiel, Premio Nacional de Historia de España en 2011 por Isabel II: una biografía (1830-1904), por lo tanto una voz respetable en cuanto a las aventuras de la reina, aseguran que la etiqueta de ninfómana fue una artimaña de la propaganda, de sus detractores, y que a pesar de ser cierto que tuvo muchos amantes, esto era lo habitual entre la aristocracia y la realeza de la época.

Un síntoma de esta propaganda pudo haber sido la serie de acuarelas satíricas firmadas por el seudónimo SEM, normalmente atribuidas a los hermanos Bécquer, Gustavo Adolfo y Valeriano, y tituladas Los borbones en pelota. Los dibujos, que alcanzan el nivel de pornográfico, fueron publicados en las revistas de aquel entonces, entre 1865 y 1872, y retratan de forma satírica a la reina Isabel II y a su corte en las alcobas masturbándose y copulando. A la monarca de los tristes destinos siempre le acompañó esta supuesta adicción.

Cuando estalló la revolución de 1866 que desembocaría en la Primera República,  Isabel II huyó a París y desde su exilio, donde murió en 1904, se confesó con el novelista Benito Pérez Galdós en una conversación que ha sido glorificada por la capacidad de análisis y crítica de una mujer bien anciana. “Ha faltado tiempo, ha faltado espacio… Yo quiero, he querido siempre el bien del pueblo español. El querer lo tiene una en el corazón; ¿pero el poder dónde está? El no poder ¿ha consistido en mí o en los demás? Ésta es mi duda”.

 

Page 1 of 10123456»...Last »

FACEBOOK

TWITTER

ÚLTIMOS COMENTARIOS

    POST MÁS VISTOS

    SIGUENOS

    DOMICILIO SOCIAL

    ORGANIZACIÓN TERRITORIAL

    Canarias Ceuta Melilla Andalucia Castilla la Mancha Extremadura Madrid Baleares Murcia Comunidad Valenciana Cataluña Aragón La Navarra País Vasco Cantabria Asturias Castilla y León Galicia