Cuando un voto se convierte en salvavidas

Cuando nos encontramos apenas a un mes para la celebración de elecciones al Parlamento Europeo, nos enfrentamos a una grave crisis de confianza entre la casta política que aspira a manejar los hilos de España en el conjunto de la Unión Europea. Una desconfianza proveniente del excesivo desinterés que la ciudadanía muestra en unas elecciones que se le antojan distantes e ineficaces.

A pesar de esta sensación de malestar que aflora en la sociedad española, estamos obligados no solo por deber como ciudadanía, sino como derecho democrático, a observar una disponibilidad en el momento de insertar nuestro voto en las urnas. La abstención es el último peldaño que separa el deseo de la sociedad española a preservar su derecho y la incapacidad para desempeñar el compromiso pertinente el próximo mes de Mayo. No se puede considerar libre a una sociedad que se postra ante la falta de perspectiva por luchar a favor de sus intereses, es por tanto indispensable el voto de todos los individuos que la conforman para observar posturas positivas con las que afrontar el futuro.

Debe servir de interés para todos aquellos que aún sostienen su postura de no asistir a postular su derecho a voto saber que  seguir esa tesitura es dar alas a todos aquellos que se presentan como aliados de una causa común con la de enderezar el rumbo mediante una forma de hacer política encallada en la austeridad y los que, por el contrario, aspiran a liderar un programa basado en la inversión para atraer progreso a un país debilitado en su estructura social más preocupante.

Se disparan las alarmas cuando la ciudadanía se ve colapsada por la incertidumbre de no saber a quién ofertar su voto, una grave consecuencia venida de la mano de una política incomprensiva con las necesidades de los ciudadanos y altamente postrada a las derivas de los socios europeos más potentes de la Unión. Esto no deja de ser un obstáculo al crecimiento coherente de una sociedad atrapada en la crisis económica más asoladora y por tanto, el hecho de poner de manifiesto su voto hacia una política capaz de ir equilibrando la balanza de la desigualdad existente, es cada vez más necesario.

Encontrar credibilidad entre las formaciones políticas que se posicionan para asumir los cargos pertinentes en el Parlamento de la Unión Europea, se prevé difícil pero mucho más complicado será el dejar las manos libres para seguir transmitiendo unas ideologías contrarias a las necesidades del país y por tal motivo, pasar a formar parte de las colas que en una nación democrática se presumen a la hora de otorgar el voto.

Juan Antonio Sánchez Campos

Secretario General de El Centro

 

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