Caminando hacía el merecimiento social

El ex ministro, ex consejero, ex asesor, y algunas puertas giratorias más Sr. Rato parece que sigue alumbrando datos suficientes para figurar como presunto imputado de quedarse con el dinero que no es suyo y disfrutarlo con sumo desparpajo ante las narices de los pobres ciudadanos sufridores de la alegría malsana de una entidad que supero sus expectativas engañando a los clientes. Todo es una amalgama de insultos manifiesta a la sociedad en un abrir y cerrar de  ojos, el tiempo suficiente que la Justicia tardo en chascar los dedos y proceder a sacar de su burbuja avarienta a personas tachados de honestos que eran corruptos por excelencia.

La palabra ética ha desaparecido de la voluntad de individuos que se han beneficiado de la inocencia social existente en nuestro país para construirse un castillo en el aire que en lugar de ladrillos se edificó mediante fajos de billetes amasados sin descanso. Esta oleada de despropósitos compete a varias formaciones e incluso a miembros de los agentes sociales, todos confabulados para sacar provecho de la ignorancia ciudadana que ahora intentan aprovechar cualquier oportunidad para aliviarse de capital antes de ser descubiertos, la Ley sin duda, tendrá que trabajar rápido antes de que desaparezcan entre sociedades atípicas el dinero procedente del erario público como si de una trama mafiosa se tratase el caso por pura coincidencia del destino o por propia iniciativa de los señalados por el delito a ultranza concebido en estos años.

Este malestar generalizado de la sociedad constituye un buen filón para las nuevas formaciones políticas emergentes que sitúan sus objetivos en el fracaso de las políticas del Gobierno y en la retahíla de casos de corrupción que prevalecen sobre los exiguos éxitos del partido que sostiene el poder hasta ahora en nuestro debilitado país y con una economía precaria de salarios irrisorios, prestaciones insuficientes y caos en la educación. Un desastre esté de la educación procedente de un señor al que le basto un momento de elucubración febril para conferir una Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que una vez satisfecha  la dejo servida en bandeja a su predecesor si esté logra conseguir mantener su cartera ministerial y su partido las llaves de Moncloa el próximo mes de Noviembre. Un caso pintoresco este del Sr. Wert que deja su cargo a pocos meses de las Elecciones Generales para ascender de posición y de ingresos al lado de su pareja en un país idílico dejando el suyo con el IVA cultural por las nubes, las tasas universitarias por encima de las posibilidades de las familias de muchos estudiantes y el ingrato recuerdo de haber sido el azote de todo lo que suene a cultura en España. No sé si en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) tendrán cabida sus conocimientos o solo será el buen amigo de un Presidente al que gusta mucho hacer favores a su gente, confesarse un entusiasta de la macroeconomía y meter miedo a los ciudadanos dándoles a entender que las formaciones en la oposición en las urnas son poco menos que el diablo sobre ruedas persiguiendo cualquier posible atisbo de cambiarlo todo por ideología contraria.

Sin duda alguna toda oposición busca atraer votos haciendo de su programa la solución a los problemas existentes, prometiendo a diestro y siniestro un cambio de rumbo para bien de la sociedad en su conjunto y no para salvar del fisco fortunas o patrimonios de importancia; el juego político siempre es el mismo, satisfacer objetivos con iniciativas destructivas hacía el contrario dando a entender que lo anterior es todo malo y lo que ellos traen la panacea del progreso y la bonanza. Pero las cosas ya no son como eran antes, los ciudadanos se han vuelto tan desconfiados que parece no atender las demandas de los precursores de iniciativas desconocidas y tampoco se muestran conformes con lo que están viviendo en la actualidad que les deja desmotivados de antemano. Lograr un equilibrio para conseguir la solución idónea pasa por un cambio en la manera de actuar de nuestros representantes políticos, demostrando sus ganas de colaborar en el bien social mediante concesiones entre las partes interesadas sin el freno ideológico de por medio; solo así el ciudadano dará muestras de creer en sus políticos, en atender los discursos que generen ilusión creíble y motivación suficiente para mantenerse crecidos ante la desesperanza que ahora soportan.

Poco a poco se irán desmenuzando las intenciones de cada cual y esto nos dará idea de por dónde vienen los debatientes; se da por sentado que el desempleo se pronostica como algo inevitable que atender máxime cuando hay personas que llevan más de cuatro años en paro, la cultura vendrá asociada a los discursos con plena certeza a cambiar el látigo del impuesto soportado y los estudiantes creerán las palabras de jóvenes politólogos venidos a cambiar la doctrina antigua por costumbres nuevas de gobernar. Pero nos quedará lo primordial, el discurso que todos llevamos esperando demasiado tiempo, el de atender la Constitución añeja porque longeva ya no nos vale en contraposición al cambio social, cultural y económico que nuestro país necesita.

Lo que es evidente es que por encima de todo, el partido que consiga crear puestos de trabajo con sueldos dignos, atender las necesidades básicas de las familias, vivienda, protección sanitaria y educación para sus hijos será el recordado en España como rescatador de un país desnutrido de conciencia social por falta de entusiasmo político.

Publicado en:

http://leonoticias.com/frontend/leonoticias/Caminando-Hacia-El-Merecimiento-Social-vn181290-vst232

http://www.madridactual.es/madrid-blog/espana/caminando-hacia-el-merecimiento-social

http://www.infonortedigital.com/portada/opiniones/item/41172-caminando-hacia-el-merecimiento-social

Juan Antonio Sánchez Campos

 

Comments are closed

FACEBOOK

TWITTER

ÚLTIMOS COMENTARIOS

    POST MÁS VISTOS

    SIGUENOS

    DOMICILIO SOCIAL

    ORGANIZACIÓN TERRITORIAL

    Canarias Ceuta Melilla Andalucia Castilla la Mancha Extremadura Madrid Baleares Murcia Comunidad Valenciana Cataluña Aragón La Navarra País Vasco Cantabria Asturias Castilla y León Galicia