Coletazos de rebeldía

El arzobispo de Valencia cardenal Antonio Cañizares, tiene el mal “hábito” (no de su vestimenta) y la boca demasiado ligera al permitirse el lujo dialéctico de decir en voz alta que la miseria en España es pasado, que eso de estar los túneles llenos de individuos excluidos de la sociedad en aumento o las calles despejadas de mendigos ocupando buena parte de las principales calles de muchas localidades de nuestra geografía es pura envidia a un Gobierno que ha sido capaz de llevar a cabo políticas de austeridad, las cuales han válido para el repunte económico de nuestro país. ¿O esté personaje está abducido por los favores del excesivo catolicismo de algunos populares o, por el contrario, ha visto la luz en el túnel para satisfacer los deseos de la Curia en seguir su total desafección en el pago de impuestos al erario público por los bienes acumulados durante siglos? No es de buen cristiano tratar de ocultar la pobreza del alma con la riqueza abundante en la que otros viven sin decoro siquiera para disimular su opulencia deberíamos decirle a esté emisario de Dios en una Tierra que pisa con zapatos de suela gruesa.

Los refugiados se han convertido en una pesadilla para la Iglesia, la curia se pone nerviosa ante el ascenso del número de inmigrantes que vienen huyendo de la guerra y los máximos dignatarios que fueron nombrados parroquianos mayores advierten el peligro al acecho de caer el catolicismo ante el desproporcionado número de migrantes venidos de tierras islámicas; musulmanes que desean volver a sus hogares son mirados con gesto receloso por obispos, cardenales, sacerdotes y hasta algún que otro monaguillo de una pedanía lejana cuando la realidad es bien distinta, el deseo por volver a sus países reina sobre su intención de convertirse a la doctrina católica ganadora hace siglos en la llamada Guerra Santa para acabar con los infieles. Un poco desproporcionado es el amigo Cañizares en sus declaraciones, aunque más bien se diría que tan solo atiende a su disposición de ceguera absoluta con los problemas de la calle y convierte a Cáritas en la mentirosa uniformada que muestra estadísticas de miseria. La Iglesia y Caritas, siempre de la mano, son ahora opositores y contrincantes, unos con fundamento y otros al calor de los hábitos, las joyas y los opíparos platosen la mesa a diario. Salgan señores obispos de la mano de los gobernantes políticos y vean sin miedo la realidad que no conocen; salgan de las burbujas inmisericordes de su poder y traguen la pobreza de los ciudadanos autóctonos y a esos otros que tenemos el deber de convertir en vecinos, aunque este deber proceda del sentimiento intrínseco de solidaridad ciudadana innato en nuestra sociedad y no por la ayuda de quién trata a Cáritas como aranero mediocre sin fundamento en sus análisis e incoherente con la realidad de la calle.

El ministro Montoro debe ser la persona más dichosa al mirarse en el espejo y ver frente a sus ojos la imagen de un personaje seguro de sí mismo y carente de complejos. Ensañado con todo aquello que no sea ininteligible como sus demoledores discursos en los que las cosas se saben porque se saben y son porque así las hace él y punto final, se atreve a despreciar todo lo que no sean sus propios alegatos, jeroglíficos insufribles que dejan con la boca abierta a más de uno que sin mirar su aspecto les suena a un tono desafecto con los ciudadanos que no son de su propia medida.

El decoro y la mesura no son cualidades de los representantes políticos a la hora de ensañarse con sus opositores en el Parlamento y no dudan mandar al psiquíatra a todo aquel al que se le ocurra llevarles la contraria ¿Pues entonces, que oposición es esa que ellos pretenden tras unas elecciones que les pondrán en el lugar que les corresponde? Habrá que reflejar en las páginas web del ministerio, diputación o municipio al igual que los ingresos de sus respectivos mandatarios, un informe médico que no aluda a enfermedades de carácter psíquico procedentes de no ser compatible con el cargo que desempeñan; todo eso a raíz de los desconsiderados modos del ministro de Asuntos Exteriores del actual Gobierno popular.

Tenemos leyes sujetas a debate, juristas con el pie cambiado que no atienden a normas fuera de las estrictas para cada caso en cuestión. Sin embargo, si la ley se sobrentiende justa y la justicia no es aplicada según capítulos, más de uno se cree en la posición de arremeter contra los Tribunales por entender que la ley no le ha sido aplicada como debiera. En fin, que eso de los poderes separados no se lo cree nadie con algo de sentido crítico despierto, la política se posiciona a la sombra del jurista, el jurista a las órdenes de la política y la legislación se aplica presuntamente según sean los poderes de grandes. Todo esto sin mención al posible objetivo del Presidente del Estado sabedor de los exiguos momentos que le quedan en el despacho de Palacio y trate de sacar de la escena política arrastrándole en su caída a quién no fue capaz de derrotar con las armas de la diplomacia que a un buen gobernante se le presumen.

La coraza de soberbia tras la que se tapan estos directores de una orquesta con el único sonido de los estómagos vacíos es tal que, a duras penas podemos advertir un poco de educación al traducir las reflexiones apropiadas y atajar a tiempo los insultos que se nos vienen a la boca y aparcamos en la comisura de los labios para soltarlos en silencio por sí además, son capaces de poner una demanda a la realidad más recalcitrante que la sociedad advierte.

Cuánto va a sufrir el ministro de Hacienda a partir del mes de Diciembre, las uvas se le volverán agrias en la boca y el espejo del egocentrismo se le vendrá encima, tal vez entonces comprenderá que con mirar a través de la ventana vera la tiranía de su austeridad proclamada y entienda que no se puede llamar mentirosa a una organización que apenas tiene tiempo suficiente de satisfacer las demandas ciudadanas o el café caliente de un mendigo atrapado en un pozo sin salida y envuelto entre cartones sobre los que se llega a leer la palabra “frágil” como si de una proclama social se tratase.

Apenas les queda tiempo para sincerarse con la ciudadanía a los representantes del Gobierno, empezando por su líder sin embargo, provocan las risas del mundo hablando en catalán lo que no aspiran en otro idioma que el de la ausencia de lealtad en sus formas a la vez que de manera soberbia como es de costumbre, se ponen a falsificar la verdad en imágenes basadas en poner como ejemplo la sanidad para engrandecer su programa electoral llevado a cabo durante la legislatura. Vino a raudales, tortilla española y taquitos de queso para brindar por una victoria que solo es de ellos, de su propia identidad, de su ideología atrasada y de una despedida sin aparente miedo a desafinar en campaña, manteniendo hasta el final su postura de malsana superioridad.

Publicado en:

http://www.noticiasgalicia.com/index.php/tribuna-abierta/24415/coletazos-de-rebeldia

http://www.infonortedigital.com/portada/opiniones/item/42725-coletazos-de-rebeldia

http://www.madridactual.es/madrid-blog/espana/coletazos-de-rebeldia

Juan Antonio Sánchez Campos

Secretario General de El Centro

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