Cortocircuitos sociales por exceso de usuarios políticos

Al final el sentido común hizo su aparición en las filas socialistas, en un enturbiado avance hacía su vuelta al circo político muestran un evidente cambio en sus posturas para confraternizar con sus socios catalanes a los que hace apenas unas semanas les increpaban su decisión de mostrarse contrarios a la abstención con la cual el Partido Popular obtuvo el poder del Gobierno. La lógica se postula como única y necesaria a la hora de sumar esfuerzos para lograr objetivos, protagonismos a los que se habían acostumbrado y que desde la aparición de Podemos no fueron capaces de modernizar sus posturas; una vez pasarles el susto del sorpaso, nada mejor que convencer a las partes más duras del partido para recuperar el espacio en la oposición que corrió un serio peligro si la formación emergente de Pablo Iglesias hubiese sido menos parlanchina y más eficaz y precavida a la hora de pregonar sus programas, sin dar muestras de demasiada rebeldía e inconformismo populista y demagogo que hizo retrotraerse a más de un elector indignado con la derecha. Los jóvenes, los parados o los que simplemente querían cambiar la manera de hacer política en España para modernizar las estructuras y proteger la Administración de la corrupción solo tuvieron una opción sobre la mesa y esta, sin duda, pudo a la hora de elegir más la tranquilidad de una derecha experta que las voces de una neo política bulliciosa.

El Banco Santander, esa entidad cubierta de oro fuera y dentro de nuestro país ha logrado, según dicen, unos beneficios cercanos a los ochocientos millones de euros el pasado año, es decir, una cifra cercana al diez por ciento de la cantidad que tendrán que desembolsar los bancos que hayan incurrido en la mala praxis de sus cláusulas suelo; una noticia pintoresca que no deja lugar a dudas sobre los grandes y pingües beneficios de la banca, que junto a Bankinter, BBVA o La Caixa se suman a la lista de  favorecidos por la gestión del dinero. Es por tanto esta cuestión causa de indignación para aquellos clientes que son constantemente vilipendiados por las entidades, cobrándoles unas comisiones bajo la opacidad de unos contratos que no dejan lugar a la mala fe de las entidades; cuentas un, dos tres o similares que bajo la transparencia de unas comisiones no cobradas se llevan por el lado de las tarjetas de crédito lo que los usuarios dan por descontado. En definitiva, el dinero es el capital y Madrid la del Gobierno, amigo fiel y leal de sus operaciones.

Ya queda menos para tener que enfrentarnos a una máquina en cada ocasión que visitemos una sucursal bancaria, aprovisionados de nuestra Tablel o móvil tendremos que pelearnos con la virtualidad de un operario u operaria que nos hable desde cualquier call center desperdigado a lo largo del globo, pues depende en mucho de la calidad del servicio o de la inversión en mano de obra de la entidad bancaria. Las claves grabadas a buen recaudo serán un instrumento primordial para poder maniobrar en las redes, entrar en la página web de la sucursal contratada y gestionar como puedas el pago o cobro de algún servicio; ahí es donde el paro volverá a ascender, la suma de la que ahora se jacta el Presidente Rajoy será un caso difícil de acatar en los objetivos bancarios a los que no les dolerán prendas quedarse tan solo con algún empleado bajo la supervisión de las máquinas ¿En que invertirán entonces las grandes entidades bancarias que cierran sucursales, mandan a las listas del INEM a miles de trabajadores y no pagaran ni Seguros Sociales al Estado con los que dotar de fondos a las pensiones? Nos dirigimos a un terremoto tecnológico que nos desviara de una trayectoria conocida a otra dimensión dentro de unas sociedades avanzadas y para lograr sobrevivir tan sólo tenemos una batería en el teléfono y pocos datos para mantener conexión suficiente con la que transitar por las redes en busca de un billete virtual con el que tomar un refresco; los sitios wifi tendrán que ponerse las pilas, los bancos las baterías y los ayuntamientos la conectividad requerida.

Lo de las gasolineras no es un caso que debamos obviar a la ligera, ya solo queda un empleado ubicado dentro de una vitrina blindada desde la que manda ordenes al surtidor mediante el pago previo del combustible; ahí se juntan varias posibilidades a la hora de decidir cómo realizar el ingreso, tarjetas de crédito, de puntos, de reembolso inmediato o de pago aplazado, de la que te oferta el combustible a un mejor precio que la surtidora de enfrente o quién sabe, tal vez aún puedas pagarlo en metálico pero no por mucho tiempo claro, que la seguridad es lo primero y para eso, si no te roban el móvil mejor y si la conexión no se demora también. ¿No es melancolía pensar en los viajes de verano cuando al parar para repostar bebíamos de un botijo repleto de agua fresca y cristalina? Ahora compramos un Red Bull para subir los ánimos y proseguir lamiendo un helado con sabor a cualquier cosa que se nos ocurra; tan sólo atrás queda un señor sólo, metido en un habitáculo, sentado en una butaca delante de un ordenador y escuchando la música de los altavoces colocados en lugares estratégicos, ¿El resto? Esos están en el cerca del 19% de parados actuales.

A priori la empatía está en juego, resulta improbable que el saludo a primera hora de la mañana suene tan real como uno mismo, el asunto de que la voz distorsionada de un ordenador nos de los buenos días es un acontecimiento poco amable con el que resultará difícil vivir a diario. Las máquinas se diseñan para satisfacer las necesidades de las sociedades y favorecerles una calidad de vida mejor, no obstante, el ideal de un existir placentero pasa por la interacción entre los seres humanos y la convivencia de las culturas sin una señal que identifique su procedencia o un sistema tecnológico que separe lo virtual de la realidad de una vida. Manifestar incredulidad a cómo será la vida en las décadas venideras es ser coherente con lo que las nuevas tendencias nos ofrecen aunque con ciertos reparos sobre que perderemos por tal osadía, como nos enfrentaremos a problemas de la especie humana sin tener un botón que defienda nuestros sentimientos o un programa que asista nuestras demandas. No es parecer ignorante, es serlo realmente ante tamaña ofensiva de la tecnología, la creatividad de una obra escrita con un aroma a tinta, el tacto de un libro, la profundidad de una mirada o la sonrisa de alguien por quien sientes aprecio o cariño significan demasiado como para que una máquina reconstruya fiel y fehacientemente su absoluta magnitud; cuidar de pequeños detalles es conservar la maravilla de la existencia y eso no hay máquina que lo interprete.

No se sabe ya muy bien si la ley pertenece a las redes o estas son un cumulo de jurisdicciones solventes que se están haciendo con la rutina y cotidianeidad de nuestras vidas. Está pasando, la resultante de la problemática mundial por ser líderes obliga a las sociedades a ponerse al corriente en cuánto a tecnología se refiere si quieren sobrevivir en la jungla del progreso. Sin embargo el aire sigue enrarecido, la contaminación es cada vez más intensa y el oxígeno de nuestros pulmones corre peligro de extinguirse; buscar culpables ante tanta desidia de los gobiernos por cuidar la naturaleza es ser más que comedido en nuestro proceder, si tenemos en consideración que cerca del treinta por ciento de los aires contaminantes son producidos por tan solo diez empresas ¿Es el carbón el culpable de semejante traición a nuestro medio de vida? Pues creo que sí, que evidentemente una de las más insolidarias con el medio ambiente es la que después nos traslada sus imposiciones al pago como las eléctricas, para que luego digan que los beneficios de muchas de las cotizantes en Bolsa salen de una buena gestión en los recursos de sus empresas sin daños colaterales Lo cierto es que las preguntas nos asaltan por momentos ¿Qué tecnología nos hace falta para reclamar la parte que nos corresponde del aire que nos están robando?..

Juan Antonio Sánchez Campos

 

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