El efecto de las restricciones ambientales

 

Ya han pasado unas cuántas semanas desde que entró en vigor el nuevo protocolo de anticontaminación en la capital, un protocolo que ha «condenado» prácticamente a los vehículos con motorización diésel y por lo tanto a los propietarios de los mismos.

Lo cierto, es que muchos son los afectados cuando entra en actuación esta restricción. Además parece ser, que la confusión que genera este nuevo sistema, no termina de quedar claro para muchos de los conductores. No son pocas las personas con las que he mantenido conservación sobre esta cuestión, y parece ser que el desconcierto es generalizado.

Los escenarios de activación según los índices de contaminación son los que indican que tipos de automóviles podrán tener acceso a la zona interior de la circunvalación de la M-30, pero la gran cantidad de etiquetas medioambientales que existen para estos escenarios posibles, hacen que resulte complicado entender este sistema.

Básicamente, se podría casi decir que sino se tiene un coche eléctrico, uno no es bien recibido en la capital Madrileña.

Entiendo que se haya de tomar medidas contra la contaminación en esta ciudad, pero veo injusto que estar al corriente de pago del impuesto de circulación solo sirva para tener el coche aparcado sin poderlo mover solo de forma ocasional.

Para los que no lo recuerden o no lo sepan, este impuesto es específico y se ha de pagar su importe en relación donde este registrado el mismo, por lo que este impuesto es de una cuantía diferente dependiendo de donde se resida. Con esto quiero decir, que si  desembolsó el importe citado de este impuesto en la capital, porque ha de prohibirse la circulación del vehículo.

Quizás la solución sea proporcionar el pago íntegro para la instalación de otros combustibles alternativos para los vehiculos que carezcan de ciertas etiquetas que posibiliten el acceso al centro de esta ciudad, como por ejemplo la instalación de GLP (gas licuado de petróleo) o GNC (gas natural comprimido).

La culpa de que no se previera este problema de contaminación en el tiempo, no la tienen los propietarios de sus vehiculos, por lo que no tendrían que sufrir las consecuencias de la falta de previsión de otros, y por ende tampoco tendrían porque pagar de su propio bolsillo lo que otros no han sabido solventar en su momento.

 

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